Consejos de salud y nutrición

jug


Dra. Liliana Consuelo Franco Vásquez, RIII Pediatría U. El Bosque- Comité Editorial GNP

El consumo de jugos aumenta los síntomas gastrointestinales, como por ejemplo, dolor abdominal, flatulencia (meteorismo) y diarrea.Esto se relaciona con el contenido de azúcares de las frutas, entre ellos sacarosa, fructosa, glucosa y sorbitol, que son absorbidos en el intestino delgado. Cuando se consumen cantidades excesivas de esos jugos, incluso naturales (sin adición de panela, miel o azúcar de mesa), los azúcares no absorbidos pasan al colon (intestino grueso) donde las bacterias los fermentan y se producen gases responsables de distensión, dolor y flatulencia.  A su vez, el alto contenido de azúcar en la “luz” del intestino, interfiere con la absorción de otros nutrientes de la dieta, impactando negativamente en el crecimiento del niño.

Para leer más sobre el tema, vea "The Use and Misuse of Fruit Juice in Pediatrics”.
Pediatrics 2001; 107: 1210-1213.
(http://pediatrics.aappublications.org/content/107/5/1210.full)

 

Comité Editorial GNP

“La familia, y los padres como eje central, son el núcleo que define y soporta la salud y el desarrollo del niño y del adolescente como un ser integral”. (Inspirado en “Minutos de Amor”, julio 2014 (publicación mensual de FESPA))

En el marco de la familia, el amor y el ejemplo de los padres son fundamentales para que los niños aprendan valores y costumbres así como hábitos saludables, entre ellos, alimentación y actividad física.

Vivimos en una vorágine contra el tiempo y en un mundo “flash”, donde las dificultades nos avasallan en lo personal, económico, medioambiental, familiar, entre otras. Lo anterior, ha obstaculizado el desarrollo y desempeño de los padres, que en ocasiones circunscribimos nuestras obligaciones a la “provisión material” de alimentos, vivienda y vestido, colegio, juguetes y recreación, tecnología de avanzada… Dejando la responsabilidad de nutrir su cuerpo, sus mentes y sus almas… a todos los que están alrededor, o a quienes pagamos para hacerlo. Debemos recuperar ese núcleo irremplazable de la sociedad, que es la familia, recordando que la progresión y el crecimiento saludable del niño dependen en gran medida, de la contención familiar y del ejemplo de los padres. ¡Seamos padres responsables y comprometidos!

Al respecto, podemos leer en

1. American Academy of Pediatrics. Family Pediatrics: Report of the Task Force on the Family. Pediatrics 2003; 111: 1541-1571.

2. Birch, LL. Family environmental factors influencing the developing behavioral controls of food intake and childhood overweight. Pediatr Clin North Am. 2001; 48(4): 893-907.

atorarseLos niños se encuentran expuestos día a día a múltiples riesgos en contexto en donde se desenvuelven, tales como la casa, colegio, jardín entre otros. Estos riesgos pueden generar accidentes que pueden afectar la salud del niño. La ingestión oral de objetos es un accidente común, que en algunos casos los familiares deben acudir a una institución hospitalaria para su manejo.

Adaptado de: Urueña M. Sánchez E. Daza W. Cuerpos extraños en el tracto gastrointestinal alto: ¿Un problema para prevenir? Tesis de graduación Posgrado de Pediatría. Universidad El Bosque 2007.

Ver folleto de prevención

consejosPracticosAlimenLa introducción de alimentos diferentes a la leche en la alimentación del bebé, es quizá, una de los momentos más importantes en el desarrollo de niños y niñas. En esta etapa, el bebé aprenderá a comer otros alimentos, a reconocer diferentes texturas, temperaturas y sabores, a incorporar hábitos de alimentación para toda su vida y a socializar en las comidas. Para lograr hábitos de alimentación saludable que lo acompañarán en su vida, los invito a cumplir los siguientes consejos (Daza W. 2008):

· El bebé debe estar sentado

· Ofrecer los alimentos 2 horas después de tomar la leche materna o fórmula infantil

· Ofrecerlos con cuchara y en vaso. Nunca con tenedor ni en biberones.

El bebé llora incansablemente sin ninguna razón aparente. La madre lo alza, lo arrulla, lo cubre del frío, pero nada parece calmarlo. La angustia de los padres aparece pronto y, en ocasiones... Para ver el texto completo haga click aquí

Participación del Dr. Wilson Daza

Información publicada en http://www.abcdelbebe.com

En esta edad, el pequeño se integra a la mesa familiar y sigue la dieta de un adulto según su desarrollo. La leche es clave, y aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja... Para ver el texto completo haga click aquí

Participación del Dr. Wilson Daza

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Participación del Dr Wilson Daza Carreño

Amor, paciencia, inteligencia, conocimiento y constancia: cinco elementos necesarios para inculcarles conductas adecuadas de alimentación a los niños.

Y es que aunque parezca tan fácil, enseñarle a comer al pequeño se convierte en todo un ‘reto’ y no precisamente porque sea caprichoso y quiera estar en contra de sus padres cada vez que se sienta a la mesa y deba comer, sino porque el desarrollo de un bebé no le permite aprender por sí solo, sino que necesita de una guía adecuada.

 “La alimentación y la nutrición son la base del crecimiento del niño. El crear buenas conductas alimentarias es tal vez una de las primeras opciones que deben tener los padres en la crianza”, afirma la nutricionista Clara Rojas.

¿Qué debe saber un padre?
Es necesario encantar al niño con la idea de que va a descubrir un mundo que desconocía.

La educación alimentaria comienza desde que la mujer está en embarazo, pues “la madre debe tener conciencia de las necesidades de su alimentación completa para que el niño reciba los nutrientes; debe llevar una dieta organizada y sana con aumento de los aportes de hierro y ácido fólico, lo cual evitará daños en el futuro bebé, como la anemia por carencia de hierro o defectos congénitos en el sistema nervioso”, afirma el pediatra Gonzalo Franco, director del Centro Colombiano de Nutrición Integral, Cecni.

Esta tarea debe continuar cuando el bebé nace, pues durante  los primeros dos años de vida el niño ‘absorbe’ el conocimiento que le inculcan sus cuidadores y este tipo de hábitos son fundamentales para que el adulto del futuro goce de buena salud, sepa comportarse en la mesa y logre darles ejemplo a sus propios hijos.

El primer año es un periodo crítico de aprendizaje con diversos alimentos, texturas y sabores –dice Rojas—. En el segundo año y, a partir de allí, es necesario generarles buenas conductas de comidas a través de la variedad, el manejo de los cubiertos y la participación de la alimentación de la familia.

Por otra parte, los padres deben respetar el apetito del bebé y su método de aprendizaje, pues hay que tener en cuenta que este proceso necesita de tolerancia y continuidad. Según la nutricionista, “generalmente, cuando se le ofrece al niño un alimento por primera vez, es usual que lo escupa porque está acostumbrado a otros sabores y texturas”.

“Dicen los científicos que para que el bebé aprenda a conocer un alimento, debe tener experiencia con él hasta por 20 días seguidos para que se acostumbre a ese sabor. Entonces, no se puede decir tempranamente que hay que obligarlo a comer porque escupió la comida, ya que esto hace que afiance el rechazo y empiece a tener conductas inadecuadas”, agrega.

También se debe establecer un horario, un lugar y una guía de alimentación. Es bueno establecer un tiempo mínimo y uno máximo de permanencia para comer. Según Clara Rojas, “este es relativo, pero se cree que más o menos de 30 a 45 minutos por comida es lo adecuado”.

Y recuerde, solo de los padres y del buen ejemplo que le den al niño depende que el acto de comer sea relajado, tranquilo y placentero.

Deja atrás el maltrato, los premios y las distracciones
Si el momento de la alimentación está ligado a una mala experiencia, el niño va a afianzar su rechazo hacia los alimentos y el hábito de comer se convierte en un drama, a causa del temor generado con anterioridad.

Por eso, los padres deben saber controlar las reacciones erróneas de los pequeños, como, por ejemplo, los berrinches. Cuando el niño ya es mayor y empieza a escupir y a tener conductas inadecuadas, a veces lo hace por llamar la atención porque no quiere comer. Pero si se quieren crear buenas rutinas, lo importante es la actitud que tienen los adultos cuando se presenta.

Según Clara Rojas, “si los padres ceden al primer berrinche del niño, él logrará lo que quiere y, a la hora de escupir, tener náuseas o de tratar de vomitar, si se regaña, castiga o se trata severamente, el pequeño sabe que eso llama la atención y empieza a desesperar a su cuidador. Por eso, este se cede ante el consentimiento y la pataleta”.

El problema es que este es el principal motivo por el cual los menores son selectivos y tienen hábitos equivocados. Para ello, el doctor Franco recomienda “corregir la mala acción y darle al niño una explicación correcta y con cariño sobre la conducta errónea. Además,  sancionarlo con aislamiento corto, pero nunca utilizando la violencia física”. En este sentido, el maltrato jamás debe ser el medio para cambiar una conducta. Es esencial “educar con prudencia, inteligencia, conocimiento y sin agresividad para enseñar al niño a alcanzar una óptima conducta alimentaria”, añade.

También se recomienda no utilizar los premios como recompensa que puede obtener el niño, si come como los padres desean. “¿Por qué no le decimos que si se porta bien, le damos una zanahoria? ¿Por qué siempre se asocia el alimento no saludable con el premio y el castigo? Por eso —señala la nutricionista— es importante la actitud del adulto cuando ofrece los alimentos; la manera como se asocian los estímulos deben ser los más adecuados”.

De otro lado, es importante evitar cualquier distracción. Estas impiden que el menor se concentre en el ‘ritual’ de la comida y no asimile el momento que puede estar compartiendo con sus padres.

15 puntos claves para fomentar una sana alimentación
Wilson Daza Carreño, gastroenterólogo  y nutriólogo pediatra, magíster en nutrición clínica y director del posgrado de Gastroenterología pediátrica de la Universidad El Bosque, enumera algunas recomendaciones generales para lograr que los niños sean saludables y, a su vez, programen de forma adecuada su salud y bienestar para cuando sean adultos:


1. Alimentación sana: leche materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Luego, complementar con alimentos como papillas de cereales, compotas de frutas y licuados de verduras.
2. Probar la tolerancia de alimentos nuevos cada 5 días. Incluir carnes en los licuados, tan pronto como se pueda, para evitar el riesgo de anemia por deficiencia de hierro. Tenga en cuenta que los bebés aprendan a masticar y a ‘tragar’ alimentos sólidos antes de los 10 meses de edad.
3. Si no recibe leche materna, la única alternativa aprobada por la Academia Americana de Pediatría para alimentar al bebé es una fórmula infantil enriquecida con hierro.
4. No dar leche de vaca sin modificar durante el primer año de vida, porque no contiene hierro, es deficiente en algunas vitaminas, tiene exceso de proteínas, grasa de origen animal y carece de grasas indispensables.
5. Fomentar la actividad física diaria.
6. Consumir tres comidas principales y al menos dos refrigerios.
7. Evitar los alimentos de paquetes.
8. Consumir máximo 6 onzas de jugo al día (preparado en casa o industrial) hasta los 7 años de edad.
9. Respetar la saciedad del pequeño. La nutricionista Clara Rojas dice que el qué, cómo, cuándo y dónde deben comer los niños, depende de los padres. Pero que el cuánto, solo depende del niño.
10. Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
11. No hablar con la boca llena (se llena de gases y hace mala digestión).
12. Consumir alimentos variados para que el niño no tenga un apetito selectivo.
13. Evitar, en lo posible, aquellos alimentos muy energéticos o los refrigerios y jugos azucarados. No se deben prohibir al extremo porque se vuelven muy apetecidos por los niños.
14. El tamaño de las porciones deben ser adecuadas para el niño.
15. Evitar consumir muchos alimentos fritos.

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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