TESTIMONIO DE LA ABUELITA DE LAURITA

comiiiMi nieta era una niña aparentemente “saludable”, pero eso no era tan cierto porque venía presentando un estreñimiento severo, muchas veces duraba hasta tres y cuatro días sin lograr hacer deposición; además sus heces eran muy duras y dolorosas, lo cual provocaba el temor de ir al baño. A pesar de seguir las instrucciones de algunos médicos con laxantes y “alimentación adecuada” en varias ocasiones, había sido imposible controlar esta situación.


Por otro lado, desde hace algún tiempo su peso comenzó a aumentar considerablemente, que para su edad se convertía en un inconveniente para el normal desarrollo de su crecimiento, teniendo en cuenta que ese sobrepeso hacía que le diera pereza realizar algún tipo de ejercicio porque se cansaba muy rápido. Todo esto nos tenía muy preocupados.


Hoy doy gracias a Dios por haber consultado a un equipo interdisciplinario, gastroenterólogo pediatra, nutricionista y pediatra, quienes preocupados por los síntomas que les contamos, algunos de los antecedentes de Laura Valentina y la familia, y lo que obtuvieron al hacernos preguntas, nos indicaron realizarle algunos exámenes en los que se pudo conocer que además de lo mencionado anteriormente, la niña tenía hígado graso, triglicéridos altos, inflamación del hígado y una resistencia a la insulina, lo que la ponía muy cerca de enfermedades como la diabetes, que yo creía era solo de personas mayores. Con los resultados, el equipo de médico encendió las alarmas y nos dieron una serie de recomendaciones a cerca de la alimentación de Laurita. Inicialmente creí que iba a ser muy difícil, porque ellos recomendaron que realizara ejercicio y comer muy saludable, con esto quiero decir dejar a un lado la comida rápida que es la que los niños prefieren hoy en día.


Hoy, debo decir que tuve la fortuna de equivocarme. Me refiero con esto a que yo pensaba que Laurita no iba a aceptar y a entender la situación, pero todos (familia y equipo médico) la rodeamos con ideas positivas a cerca de lo importante que era su salud y la gran tarea que ella; como niña de casi 11 años, tenía para cuidar su cuerpo, sentirse mejor y ser una adulta sana. Ella antes no comía ninguna clase de vegetales ni ensaladas y consumía muy poca agua, pero hoy después de casi dos meses, la admiramos por su compromiso y responsabilidad con su propia alimentación, está al pendiente de tomar dos vasos de agua con cada una de las cinco comidas diarias (comidas principales y meriendas), prepara sus propias “ensaladas ricas y saludables” como ella misma las llama, si alguien le ofrece algo que tiene restringido, les recuerda que deben colaborarle porque esas cosas son “veneno para la barriguita y el crecimiento”, se siente orgullosa porque sus compañeritas de colegio le reconocen que se ve mejor y más feliz, a lo que les responde con una invitación a comer saludable como ella. Todos en casa estamos muy contentos con los resultados, pues el estreñimiento ha mejorado en un 90%, las manchas en su cuello por la resistencia a la insulina han ido desapareciendo, el deseo que ella tiene hoy en día por ir a piscina, hacer aeróbicos, salir a caminar al parque, han hecho que baje de peso notoriamente y eso la hace feliz, su autoestima ha mejorado y su genio también. Hoy me siento orgullosa al decir que mi nieta decidió escucharnos y tomar el control de su salud.


Atentamente Leonor, en nombre de la familia de Laura Valentina Villamizar Osorio.