microbiota intestinal -enfermedad celiaca-bogota-gastropediatra-Durante los últimos años, múltiples investigaciones han destacado la importancia de la microbiota intestinal con una variedad de funciones como: defensa del huésped contra patógenos, maduración, mantenimiento y  función del sistema inmune, entre otras.

Cuando existen estados de “disbiosis” (alteración en número y/o composición de microbiota) se pueden desarrollar algunas enfermedades, como las de origen autoinmune.

Para el caso de las enfermedades detonadas por el gluten, se ha postulado que algunos microorganismos activan vías proinflamatorias, disminuyendo la tolerancia al gluten y promoviendo el inicio de la enfermedad.

En estos individuos, se ha documentado disminución de Bacteroides spp., Bifidobacterium spp. y Staphylococcus spp, a su vez, alteración en las concentraciones de metabolitos (ácidos grasos de cadena corta) y moléculas (α-defensinas, TLR2, TLR4) implicadas en las interacciones entre la microbiota y el huésped.

Si quieres leer más visita:

Sanz Y. Microbioma y gluten. Ann Nutr Metab 2015;67(2):28–41

La enfermedad celiaca es una enteropatía autoinmune crónica influenciada por factores genéticos y ambientales. El único tratamiento disponible para los individuos afectados es una dieta “libre de gluten”.
Momento de introducción del gluten en niños con riesgo y riesgo de desarrollar enfermedad celiaca, concluyéndose que el momento de la introducción del gluten en la dieta del lactante no influye sobre el riesgo de desarrollar enfermedad celiaca. El gluten debe introducirse con las  recomendaciones generales para iniciar la alimentación complementaria del lactante. En niños sin predisposición genética para enfermedad celiaca, el momento y modo de introducción del gluten, tampoco influye sobre el riesgo de adquirir la enfermedad.

Si quieres leer más visita: Chmielewska A et al.Prevención primaria de la enfermedad celiaca: factores ambientales con un enfoque sobre la nutrición temprana. Ann Nutr Metab 2015;67(2):43–50

gastropediatra gastroenterologo pediatra

Comité Editorial GNP

Basado en: Kohler LN, Garcia DO, Harris RB, et al. “Adherence to Diet and Physical Activity Cancer Prevention Guidelines and Cancer Outcomes: A Systematic Review”. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2016; 25(7):1018-28.

Múltiples estudios han señalado que los hábitos de alimentación poco saludables, la falta de actividad física, el exceso de alcohol, el tabaquismo y un peso corporal inadecuado, podrían explicar más del 30% de los casos de cáncer.  
Investigadores de la Universidad de Arizona y la Sociedad Americana de Cáncer revisaron estudios publicados en los últimos 10 años sobre la adherencia a las guías de prevención de cáncer, que incluían sujetos de 25 a 79 años de edad al inicio de la investigación.
Del análisis de los resultados se concluyó  que las buenas prácticas alimentarias y la actividad física  disminuyen significativamente, entre 10% y 61% la incidencia de cáncer y la mortalidad global;  principalmente la incidencia del cáncer de mama (19% -60%), el endometrial (23% -60%) y el cáncer colorrectal en hombres y mujeres (27% -52%).
Como profesionales de la salud, es indispensable y obligatorio fomentar el consumo de vegetales y frutas, cereales integrales, carnes blancas, tomar abundante agua, evitar el consumo de carnes frías, embutidos y comidas rápidas, así como promover el ejercicio, para contribuir con la prevención de esta enfermedad.

Juliana Del Rosario García Morales, RIII Pediatría – Universidad El Bosque – Comité Editorial GNP.

Antes de utilizar un tratamiento farmacológico para el “reflujo gastroesofágico”, es FUNDAMENTAL que el pediatra o el gastroenterólogo pediatra distingan si se trata de reflujo gastroesofágico, que es un proceso fisiológico “normal” en el primer año de edad,  o de una enfermedad por reflujo que causa síntomas que impactan negativamente en la calidad de vida del paciente, como pobre ganancia de peso, dolor al comer, atoramiento,  anemia, entre otras.
La “enfermedad por reflujo gastroesofágico” a diferencia del “reflujo gastroesofágico fisiológico” si requiere del uso de medicamentos que frenan la producción del ácido gástrico y que ayudan con el control de los síntomas.
Por lo anterior, la recomendación es acudir al pediatra si el bebé presenta vómitos para que con la historia clínica y el examen físico determine si se trata de reflujo gastroesofágico fisiológico o enfermedad por reflujo. No debes implementar tratamiento sin autorización del pediatra.

Si quieres leer más sobre el tema, puedes mirar:

1.    Vandenplas Y, Rudolph CD, Di Lorenzo C, Hassall E, Liptak G, Mazur L, Sondheimer J, Staiano A, Thomson M, Veereman-Wauters G, Wenzl TG, North American Society for Pediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition, European Society for Pediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition. Pediatric gastroesophageal reflux clinical practice guidelines: joint recommendations of the North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (NASPGHAN) and the European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN). J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2009;49(4):498-547.
2.    Davies I, Burman-Roy S, Murphy MS; Guideline Development Group. Gastro-oesophageal reflux disease in children: NICE guidance. BMJ. 2015:14;350.
3.    Keung C, Hebbard G. The management of gastro-oesophageal reflux disease. Aust Prescr. 2016 Feb;39(1):6-10

La fibrosis quística (FQ) es la causa más frecuente de insuficiencia pancreática exocrina en la infancia. Tres de cada cuatro pacientes con FQ tienen algún grado de afectación pancreática y como consecuencia, una digestión incompleta de los nutrientes, especialmente de grasas y vitaminas liposolubles.

Participación de  Dra.Silvana Dadán y  Dr.Daza

Información publicada en http://www.igastroped.com.br/el-pancreas-exocrino-en-la-fibrosis-quistica-diagnostico-de-la-insuficiencia-pancreatica/

Dra. Juliana Del Rosario García Morales, RIII Pediatría, Universidad El Bosque, Comité Editorial GNP

Si su hij@ sufre estreñimiento, es posible que el médico tratante haya implementado un laxante como parte inicial del tratamiento. Los laxantes más seguros y eficaces son aquellos con base en Polietilenglicol,  ellos “atraen” agua en el intestino grueso. Si bien el laxante es parte importante del tratamiento inicial, NO es el único pilar para su abordaje.
La base para la mejoría y lograr estabilidad depende de cambios en el estilo de vida del niñ@, incluyendo una alimentación saludable, con alimentos fuentes de fibra tales como vegetales, frutas, granos, consumo abundante de agua y ejercicio físico.
La meta es que el laxante SOLO apoye los primeros meses del tratamiento y pueda “descenderse” la dosis hasta su completa suspensión, siempre bajo estricta supervisión del gastroenterólogo o pediatra.

No obstante….lo anterior, depende exclusivamente del control del estreñimiento y de la ADHERENCIA A LOS CAMBIOS NECESARIOS EN ALIMENTACION Y EN ACTIVIDAD FISICA, que garanticen que al suspender el laxante el niñ@ no volverá a presentar estreñimiento.  
Este tipo de laxantes descritos NO crean dependencia. En principio son una “ayuda” para suavizar el popis y mejorar su frecuencia…
La gran finalidad del tratamiento del paciente con estreñimiento crónico es que uds, como familia, logren comer saludable, tomen agua y que el niñ@ practique algún deporte. Estos tres pilares permitirán el control del estreñimiento y de todos los síntomas molestos que le acompañan.

Si quieres leer más sobre el tema, puedes mirar
1.    Gordon M, Naidoo K, Akobeng AK, Thomas AG. Cochrane Review: Osmotic and stimulant laxatives for the management of childhood constipation (Review). Evid Based Child Health. 2013; 8(1):57-109.
2.    Tabbers MM, DiLorenzo C, Berger MY, Faure C, Langendam MW, Nurko S, Staiano A, Vandenplas Y, Benninga MA; European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition; North American Society for Pediatric Gastroenterology. Evaluation and treatment of functional constipation in infants and children: evidence-based recommendations from ESPGHAN and NASPGHAN. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2014; 58(2):258-74.
3.    Koppen IJ, Di Lorenzo C, Saps M, Dinning PG, Yacob D, Levitt MA, Benninga MA. Childhood constipation: finally something is moving! Expert Rev Gastroenterol Hepatol. 2016;10(1):141-55.

Comité Editorial GNP

gastropediatraEl gluten es una proteína que se desarrolla al combinar trigo, cebada o centeno con agua para elaborar subproductos como panes, galletas, pastas, entre otras.
El trigo, por ejemplo, contiene componentes como la oligofructosa y la inulina que  actúan como prebióticos, es decir, como alimento de y para el fortalecimiento de la microbiota intestinal. Además, es un alimento básico  en algunas regiones como el norte de África y Asia occidental y central, donde constituye cerca del  50-70% de la ingesta total de alimentos y su exención innecesaria, especialmente de la alimentación de l@s niñ@s puede generar deficiencias nutricionales como por ejemplo, de vitaminas del complejo B.

Actualmente, se ha documentado el incremento de patologías cuyo tratamiento requiere la eliminación del gluten de la alimentación, entre ellas: la enfermedad celiaca, la sensibilidad al gluten no celiaca o la alergia al trigo. Lo anterior, no se correlaciona con el aumento en la ingesta del gluten sino más bien con un mejor abordaje diagnóstico y mayor consciencia al respecto.

La enfermedad celiaca tiene una incidencia cercana al 1% de la población general, la  sensibilidad al gluten no celiaca parece afectar alrededor del 6% de la población general y la alergia al trigo, implicacerca del 0,1% de la población general. Estas entidades tienen diversas manifestaciones clínicas, con síntomas gastrointestinales y  extra intestinales que pueden facilitar el diagnóstico, pero al tiempo, determinar sobrediagnóstico o sub diagnóstico.
Por tanto, para definir con seguridad este tipo de entidades, existen criterios diagnósticos como los de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) y los del grupo de expertos de Salerno. 

Dr. Andrés Felipe Rodríguez G, RIII pediatría, Universidad El Bosque, Comité Editorial GNP

La exposición a componentes bacterianos durante la gestación puede repercutir sobre el desarrollo y en la función de la mucosa intestinal del recién nacido (RN), así como en la sensibilidad a enfermedades como la enterocolitis necrotizante. Asimismo, la exposición del intestino fetal a las bacterias durante la gestación puede influir su adaptación posnatal, aspecto que favorecerá la “tolerancia” a las bacterias colonizadoras. Durante el parto y posteriormente, la mucosa sufre una dramática transición hacia un intestino más colonizado por bacterias.

Dra. Karen Viviana Jiménez Cruz RIII Pediatría, Universidad El Bosque, Comité Editorial GNP

Los antibióticos son los medicamentos más formulados en la infancia. Su uso excesivo, incluyendo los de amplio espectro, es universal y ha aumentado de forma exponencial en los últimos años, dando origen a la emergencia de resistencia y de “super bacterias”, así como a la alteración de la microbiota intestinal.

El daño inducido por antibióticos tiene efectos insidiosos sobre la salud, algunos pueden extenderse a largos periodos de tiempo, meses o años, favoreciendo la génesis de varias enfermedades del adulto, causa de mortalidad en todos los países del mundo.

El intestino alberga la microbiota más densa y compleja del cuerpo humano, contribuyendo de forma importante con varias funciones fisiológicas básicas, incluyendo defensa contra agentes patógenos, respuestas metabólicas y la homeostasis inmune.

El microbioma intestinal está en constante cambio, la composición de la comunidad se adapta contínuamente a la exposición ambiental. No obstante, aunque el microbioma intestinal de los adultos experimenta cambios día a día, es relativamente estable en comparación con el microbioma intestinal infantil, que madura hacia los 3 años de vida. El niño es más vulnerable a desarrollar defectos inmunológicos y se hace más sensible a sus cambios y composición taxonómica, especialmente a lo largo del primer año de vida.

Dr. Andrés Felipe Rodríguez G, RIII pediatría, Universidad El Bosque, Comité Editorial GNP


neurogastropediatria Los pacientes con cólico infantil, de acuerdo con la definición de Wessel, presentan: Episodios paroxísticos de llanto por al menos 3 horas al día, 3 días por semana y durante al menos 3 semanas consecutivas (aunque se modifica a 1 semana, según criterios Roma III).Estos episodios de llanto tienen a disminuir lentamente después de un pico a las seis semanas, cesando hacia el tercer o cuarto mes de vida. Asimismo, los llantos se concentran en un horario vespertino, momento en que el lactante con cólico tiende a estar excesivamente alerta.

Lo anterior, favoreció la hipótesis que sugiere una relación entre el cólico infantil y el ritmo circadiano. El contacto cercano entre los lactantes y sus cuidadores es esencial para ellos, lo que parece calmar los bebés sin cólico (Eje. Escuchar la voz de su madre). Esta premisa, no tiene impacto en lactantes con cólico grave e incluso, puede empeorar los síntomas. El núcleo supraquiasmático del hipotálamo es el principal reloj circadiano que regula los ritmos biológicos humanos para: tiempo de sueño, temperatura corporal, alimentación y secreción de Melatonina. Este núcleo endógeno está sincronizado con los cambios día-noche, gracias a la información fótica que recibe de la retina y transmite luego a las células en otras regiones del cerebro y órganos periféricos.

El núcleo supraquiasmático se detecta desde las 18 semanas de gestación, pero solo hacia los 3 meses de vida extrauterina el sistema circadiano madura progresivamente y regula su actividad fisiológica. La cantidad de sueño nocturno frente al sueño diurno y los diferentes estados de alerta dependen de estos procesos. Algunos estudios señalan que los lactantes con cólico infantil tienden a dormir menos que aquellos sin cólico. Los bebés que lloran excesivamente podrían tener una deficiencia relativa de sueño REM durante las horas de la noche.

Posición del Comité de Nutrición - ESPGHAN 2015
Comité editorial GNP

El Arsénico es un metaloide que se encuentra en la naturaleza en forma orgánica e inorgánica, este último tiene mayor toxicidad. Es difícil determinar el contenido de arsénico inorgánico en los alimentos. Algunos estudios reportan la cantidad total de arsénico, sin embargo, es fundamental saber qué porcentaje de ese total corresponde a arsénico inorgánico propiamente dicho.

La normativa respecto de niveles máximos para metales pesados admitidos en alimentos para bebés y niñ@s, es escasa. De hecho, no se ha estipulado un límite superior para la ingesta de arsénico inorgánico en lactantes y niñ@s, a pesar de que pueden ser más susceptibles a sus efectos tóxicos.
El arsénico orgánico se localiza mayoritariamente en mariscos, mientras que el arsénico inorgánico se encuentra en mayor proporción en el agua de algunas áreas y en el arroz, en este último hasta el 90% del total de arsénico puede ser de tipo inorgánico.

El contenido de arsénico del arroz varía, la mayor parte del arsénico inorgánico se ubica particularmente en las capas de salvado, con concentraciones 10 a 20 veces superior a las del grano entero. Por tanto, los productos derivados del salvado de arroz como las bebidas, contienen mayor proporción de arsénico inorgánico.