Nuestra hija quien gracias a la genética paterna posee una talla considerable para su edad, había ganado sobrepeso y aunque a simple vista no era muy notorio, nosotros consideramos que si era muy preocupante y asumimos que en nuestro rol de padres responsables y comprometidos, no bastaba con darle un buen ejemplo a la niña a través de nuestros buenos hábitos alimenticios y la práctica constante de ejercicio, sino que era necesario buscar profesionales con experiencia y conocimientos sobre salud gastrointestinal y nutricional  de los niños, quienes pudieran acompañarnos y ayudarnos en el propósito conjunto de que la niña no solamente perdiera peso, sino que además aprendiera a comer sanamente, se sintiera feliz haciéndolo y se lograra apropiar de un estilo de vida saludable de manera espontánea, tranquila y permanente.

Con una orientación certera definimos el camino hacia unas metas posibles de alcanzar, con una guía específica  en la forma como la niña debería acceder a los alimentos, un seguimiento médico puntual fortalecido por exámenes clínicos, fórmulas médicas pertinentes y una retroalimentación motivadora dentro del proceso.

Han trascurrido seis (6) meses desde que empezamos el proceso. Teníamos  entonces todo para lograrlo, nuestra unión y equilibrio como familia, una voluntad inquebrantable de querer hacer  las cosas muy bien, un amor profundo, incansable y responsable hacia nuestra hija, la asesoría cálida, profesional y acertada y el deseo y compromiso de la niña  desde el comienzo se ha mostró segura, motivada y decidida a cambiar su manera de alimentarse, para enriquecer su calidad de vida y propiciar que su salud integral se mejore día tras día, facilitando  que su cuerpo y  mente crezcan y se desarrollen armónicamente con la energía y vitalidad propias de la niñez y sin duda, con el fortalecimiento de su autoimagen y  de su autoestima personal.

Todo ha sido positivo, el proceso ha dado sus mejores frutos y hoy nuestra niña, quien acaba de cumplir 10 años, se encuentra saludable, tranquila y feliz, convencida que su perseverancia y compromiso antes que con nosotros o con sus doctores debe ser primero con ella misma y que los resultados concretos que hoy evidenciamos en cuanto a su estado de salud, si bien es cierto son el producto de toda esta sinergia entre el equipo médico, los padres, ante todo obedecen a los esfuerzos realizados por ella como paciente, máxime si consideramos su corta edad.

Por la experiencia tan favorable y dando como testimonio el resultado de nuestra propia vivencia, queremos motivar a los padres de familia, para que busquen asesoría profesional y confiable para adquirir y cimentar nuevos hábitos en materia de nutrición y ante todo motivar a nuestros niños para que sean ellos quienes se comprometan desde sus primeros años con alcanzar y mantener un estado óptimo de salud integral para  que en sus etapas posteriores esto se convierta en su estilo de vida.

¡¡¡En consecuencia estamos convencidos que es en la familia donde debemos practicar la prevención primaria en procura de la salud infantil de nuestro país!!!

 ¡Con Afecto!

 Familia Pérez Vélez