Esta preocupación es de índole mundial, de hecho, un estudio recientemente publicado procedente de París, muestra los resultados de la revisión de historias clínicas de varios hospitales, donde hallaron 9 pacientes menores de 1 año, entre el 2008 y el 2011, que utilizaron esta clase de bebidas. Como mínimo llevaban 1 mes tomando este tipo de bebidas con base en vegetales y en promedio 4 meses (1-11 meses) y la edad promedio al diagnóstico de las complicaciones secundarias a la ingesta fue de 8 meses (1-14 meses). De los 9 niños, 8 presentaron alteraciones significativas en su peso y 5 en su crecimiento en talla (longitud). Además, 4 debieron ser hospitalizados por complicaciones relacionadas con la ingesta, 1 de ellos con un síndrome convulsivo por hipocalcemia severa. También, algunos presentaron edema por hipoalbuminemia, 5 tenían anemia, ferropénica (por deficiencia de hierro) y/o por deficiencia de otros micronutrientes como ácido fólico vitamina B12 y 2, incluso requirieron transfusión. Además, en un paciente se observó fractura del miembro inferior izquierdo secundario a hiperparatiroidismo, secundario a su vez, al déficit de calcio y de vitamina D.


Otras carencias halladas fueron hiponatremia, hipocalemia, alteración del fósforo, valores bajos de Vitamina A, Vitamina E, Vitamina B12, ácido fólico, magnesio, prolongación en los tiempos de coagulación asociado a la disminución de cofactores dependientes de la vitamina K, deficiencia de zinc (en 3 pacientes) con alteraciones cutáneas variables, entre otras. 

En todos los casos, utilizar un soporte nutricional correcto por ejemplo, una fórmula infantil (cuya composición respondiera a las especificaciones de Codex Alimentarius y con la legislación local para fórmulas infantiles) adaptada a la situación del niño, promovió la recuperación nutricional de todos y cada uno de estos lactantes.


Dada la problemática en nutrición y salud que vive Colombia en los menores de 4-5 años, más aún en los menores de 2 años de edad, ventana de oportunidad para la salud y la “enfermedad”, situación que comparte con la mayoría de los países en Latinoamérica, con déficits en el crecimiento en talla, anemia y deficiencia de zinc, entre otras (ver datos ENDS 2010, ENSIN 2010/2005), hacemos un llamado a los profesionales de la salud responsables de la programación en salud de nuestros niños y a los padres de familia para que siempre la primera opción para alimentar a nuestros niños sea la leche materna. Cuando la lactancia materna no sea factible, la segunda y única opción debe ser una fórmula infantil enriquecida, que responda a la regulación colombiana.

Para ampliar su lectura, lea el artículo completo: Le Louer, B; Lemale, J; Garcette, K; et al. Conse´quences nutritionnelles de l’utilisation de boissons ve´ge´tales inadapte´es chez les nourrissons de moins d’un an (Severe nutritional deficiencies in young infants with inappropriate plant milk consumption.) Archives de Pe´diatrie 2014; 21: 483-488.

Las bebidas con base en vegetales no reemplazan a las fórmulas infantiles, por el contrario tienen un impacto negativo en diferentes sistemas, parámetros clínicos, de laboratorio y en el crecimiento, con complicaciones más severas cuanto más temprano sea el consumo, por lo que están TOTALMENTE CONTRAINDICADAS EN MENORES DE UN AÑO.