Comité Editorial GNP
Gastronutriped en su cruzada en pro de la salud, crecimiento y desarrollo de nuestros niños en Colombia y en Latinoamérica en particular, preocupado por el avance en el uso de bebidas (mal denominadas leches) con base en vegetales como quinua, almendras, arroz (bebida), avellana, soya (bebida) o combinaciones de algunas de ellas, en niños menores de 2 años, quiere compartirles algunas evidencias a nivel del mundo.
Estas bebidas que están al alcance de todo público e incluso en ocasiones son indicadas por profesionales de la salud, tienen proteínas que no responden completamente a las necesidades de los niños en crecimiento, no están enriquecidas con vitaminas y minerales y además, contienen algunas “sustancias” que interfieren con la DISPONIBILIDAD DE NUTRIENTES, impactando negativamente en el crecimiento y especialmente en la formación ósea y de glóbulos rojos, entre otras.
La composición de estas bebidas, NO RESPONDE A LA NORMATIVA DE COMPOSICION DE FÓRMULAS INFANTILES, tanto de Colombia como a nivel del mundo. El contenido de energía y de proteínas es insuficiente para los requerimientos de estos menores. Asimismo, sus proteínas son de “mediano valor biológico”, lo cual significa que no cuentan con todos los aminoácidos ni en la cantidad suficiente para “permitir” la construcción de masa muscular, masa ósea y tejidos en general, es decir, este es uno de los obstáculos mayores para la progresión en peso y en talla de los menores. En cuanto al perfil de grasas, no se corresponde con las necesidades de los niños en pleno crecimiento, por ejemplo, con relación al contenido de ácido linolénico y/o del ácido Docosahexaenoico.
Por otro lado, adolecen de algunos micronutrientes o estos no son “fácilmente utilizables” o aprovechables por la mucosa intestinal y por ende, del organismo, entre ellos algunas vitaminas y minerales como hierro, vitamina B12 zinc, calcio y vitamina D.
Esta preocupación es de índole mundial, de hecho, un estudio recientemente publicado procedente de París, muestra los resultados de la revisión de historias clínicas de varios hospitales, donde hallaron 9 pacientes menores de 1 año, entre el 2008 y el 2011, que utilizaron esta clase de bebidas. Como mínimo llevaban 1 mes tomando este tipo de bebidas con base en vegetales y en promedio 4 meses (1-11 meses) y la edad promedio al diagnóstico de las complicaciones secundarias a la ingesta fue de 8 meses (1-14 meses). De los 9 niños, 8 presentaron alteraciones significativas en su peso y 5 en su crecimiento en talla (longitud). Además, 4 debieron ser hospitalizados por complicaciones relacionadas con la ingesta, 1 de ellos con un síndrome convulsivo por hipocalcemia severa. También, algunos presentaron edema por hipoalbuminemia, 5 tenían anemia, ferropénica (por deficiencia de hierro) y/o por deficiencia de otros micronutrientes como ácido fólico vitamina B12 y 2, incluso requirieron transfusión. Además, en un paciente se observó fractura del miembro inferior izquierdo secundario a hiperparatiroidismo, secundario a su vez, al déficit de calcio y de vitamina D.
Otras carencias halladas fueron hiponatremia, hipocalemia, alteración del fósforo, valores bajos de Vitamina A, Vitamina E, Vitamina B12, ácido fólico, magnesio, prolongación en los tiempos de coagulación asociado a la disminución de cofactores dependientes de la vitamina K, deficiencia de zinc (en 3 pacientes) con alteraciones cutáneas variables, entre otras.
En todos los casos, utilizar un soporte nutricional correcto por ejemplo, una fórmula infantil (cuya composición respondiera a las especificaciones de Codex Alimentarius y con la legislación local para fórmulas infantiles) adaptada a la situación del niño, promovió la recuperación nutricional de todos y cada uno de estos lactantes.
Dada la problemática en nutrición y salud que vive Colombia en los menores de 4-5 años, más aún en los menores de 2 años de edad, ventana de oportunidad para la salud y la “enfermedad”, situación que comparte con la mayoría de los países en Latinoamérica, con déficits en el crecimiento en talla, anemia y deficiencia de zinc, entre otras (ver datos ENDS 2010, ENSIN 2010/2005), hacemos un llamado a los profesionales de la salud responsables de la programación en salud de nuestros niños y a los padres de familia para que siempre la primera opción para alimentar a nuestros niños sea la leche materna. Cuando la lactancia materna no sea factible, la segunda y única opción debe ser una fórmula infantil enriquecida, que responda a la regulación colombiana.
Para ampliar su lectura, lea el artículo completo: Le Louer, B; Lemale, J; Garcette, K; et al. Conse´quences nutritionnelles de l’utilisation de boissons ve´ge´tales inadapte´es chez les nourrissons de moins d’un an (Severe nutritional deficiencies in young infants with inappropriate plant milk consumption.) Archives de Pe´diatrie 2014; 21: 483-488.
Las bebidas con base en vegetales no reemplazan a las fórmulas infantiles, por el contrario tienen un impacto negativo en diferentes sistemas, parámetros clínicos, de laboratorio y en el crecimiento, con complicaciones más severas cuanto más temprano sea el consumo, por lo que están TOTALMENTE CONTRAINDICADAS EN MENORES DE UN AÑO.